La película está basada en personajes y hechos reales; y recrea principalmente lo que fueron los secuestros de varios estudiantes de secundaria durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores, en la ciudad de La Plata.
La historia comienza en septiembre de 1975 con una reunión de los delegados de todos los colegios de La Plata, que discutían sobre el boleto estudiantil secundario, y que finalmente deciden marchar hasta el Ministerio de Obras Públicas para exigir el otorgamiento del boleto de autobús con descuento estudiantil secundario.
El relato, pretende mostrar al principio, la vida normal de estos adolescentes como la de cualquier otro a su edad: divertidos, alegres, soñadores, luchadores y con muchas ganas de vivir y de pelear por todo aquello que les parece justo.
Los estudiantes secundarios finalmente obtienen el boleto estudiantil, pero esto le jugaría en contra tiempo después, cuando en agosto de 1976 lo suspenden con la intención de descubrir quiénes eran los líderes de cada escuela e ir por ellos.
El 24 de marzo de 1976 se produce el golpe de Estado. Meses después, en la madrugada del 16 de septiembre, llega una comisión militar a cada una de las casas de los estudiantes que pertenecían a diferentes grupos de militancia política. Los secuestradores se presentan como policías de La Plata, y sacan violentamente de sus casas a los jóvenes, mientras los maltrataban y amenazaban con armas a los padres de estos. La serie de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones de estos adolescentes es conocida como “La Noche de los Lápices”.
Pablo Díaz (Alejo García Pintos), al enterarse de lo que le había ocurrido a sus compañeros, pensó que la policía los había llevado solamente para asustarlos un poco y que pronto los iban a liberar. Sin embargo, por temor decide ausentarse de su domicilio. Pocos días después vuelve a su casa porque su padre le pide que regrese, pero la misma noche de su regreso, el 21 de septiembre, es secuestrado de su domicilio.
En la película se logra ver, a través de imágenes fuertes e impactantes, lo que fueron algunas de las torturas físicas y psicológicas que sufrieron los jóvenes secuestrados. También se ve de qué manera permanecían atados, con los ojos vendados, sucios y se observa la baja calidad en las escasas comidas que recibían. Paralelamente a esto, sus familias los buscaban desesperadamente.
“Canción para mi muerte” y “Rasguña las piedras” son canciones que aparecen en el film, y que sin dudas, nos ayudan a encontrar distintas emociones, y logran de esa forma hacernos sentir más esta historia.
La película se centra sobre todo en Pablo Díaz, que fue el único de ese grupo de amigos que logró ser puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional el 28 de diciembre de 1976, para finalmente ser liberado el 19 de noviembre de 1980, luego de estar casi cuatro años detenido. Los demás adolescentes continúan aún hoy desaparecidos.
Esta película tiene baja calidad de imagen y de sonido porque fue estrenada hace 27 años, pero sin dudas es recomendable verla, sobre todo para que los argentinos nunca olvidemos lo que fue el terror que se vivió durante la dictadura militar.